Friday, January 16, 2009

Creencias

Me atrevo a afirmar que de una u otra manera todos somos influenciados en algún aspecto de nuestras vidas. El reflejo y el pensamiento de otros nos muestran caminos desconocidos o al menos nos ayuda a ordenar un poco lo que en nuestras mentes es desorden o en su defecto a desordenar todo lo ordenado.
Hay influencias voluntarias, aquellas que se eligen con plena libertad tras el agrado y la simpatía por lo expresado o hecho. Influencias elegidas en base a preferencia o razonamiento.
Hay otras influencias que son impuestas, que son forzadas por medio de amenazas y manipulaciones que si no se saben reconocer, terminan tomando completa posesión de nuestro ser. A este tipo de influencia llamo yo “creencias religiosas”.
Las creencias religiosas abusan de la superstición y la imaginación, y se van moldeando con el pasar del tiempo. Toda creencia religiosa con el tiempo pasa de ser una creencia a ser un absurdo.
El problema fundamental de las creencias religiosas es que tarde o temprano el creyente traspasa a territorios lejos de estas, pretende hacer de su creencia una realidad. El creyente confunde, con una ingenuidad demasiado natural, el creer con el saber para concluir atribuyendo todo lo acontecido a la esencia de sus creencias.
Una realidad demasiado obvia es que el hombre siempre ha inventado dioses, cada una de las civilizaciones ha inventado dioses, para que después nuevas generaciones concluyan estudiando con la más penosa condescendencia a todos estos dioses y creencias que civilizaciones pasadas adoraban.
Existe una variedad de creencias y consecuentemente de dioses, que se extiende hasta el fondo de lo que conocemos de la historia humana. Dioses edificados en piedra, tallados en madera, el sol y los astros hechos dioses, animales y humanos alabados como dioses y encabezando la lista los gloriosos dioses imaginarios, con sus respectivas leyendas avalando la creencia.
Las creencias en si pueden abarcar toda la existencia desde la perspectiva humana. Es probable que haya quienes piensen que las creencias son una aportación a nuestra especie y a nuestro avance. Sin embargo, yo solamente logro observar todo lo opuesto a esto. No encuentro beneficio alguno en las creencias religiosas sino más bien todo lo contrario.
Parte de la facilidad que han tenido los llamados líderes religiosos, es apoyarse en la creencia para responder lo que desconocíamos, así el principio de las cosas no es un misterio sino “la creación de dios”, sin embargo no pueden responder cual es el inicio de dios. El propósito de la vida es alcanzar la vida eterna, mas no saben responder cual es el propósito de vivir eternamente.
En todo caso, por mucho que se esfuercen en demostrar lo contrario, la creencia se va estrellando en el muro de la evidencia, de la ciencia.
El continuar creyendo que dios creo al hombre y a la mujer del lodo y un suspiro, y que además sus generaciones fueron totalmente devastadas por un diluvio mundial y que a partir de la familia de Noe surgieron todas las razas es un absurdo que solamente tiene lugar en la imaginación más ingenua y domable de nuestros días. Es contradecir ciegamente todo lo que hemos aprendido hasta hoy por medio de la ciencia. La descendencia de todos como familiares de Noe no tiene cabida en los descubrimientos científicos del ADN.

Aun y muy a pensar de estos avances científicos, la iglesia y quienes creen se esfuerzan por demostrar que todos estos avances están descritos en la biblia o incluso van mas allá e ignoran la legitimidad de estos avances en comparación de la Biblia. En otras palabras, eligen continuar sosteniendo una creencia basada en la ignorancia.
Pero el principal problema de las creencias religiosas no es solamente la inmensa limitación a la que nos somete, sino que también son dañinas en diferentes escalas:
Los sacrificios formaron parte importantísima en la mayoría de las civilizaciones en todas partes del mundo. Sacrificando a toda clase de animales, incluidos aquí desde luego los humanos.
En la biblia se resalta la lealtad de Abraham, quien estuvo dispuesto a matar a su propio hijo porque “dios así se lo pidió”. Antes de cuestionar la estabilidad mental de este hombre (asumiendo que haya existido), paso a preguntar ¿Qué tipo de dios exigiría a un hombre matar a su propio hijo? ¿Y que tipo de amor es aquel que requiere de semejante acción para comprobar la lealtad de alguien?
Hoy por hoy si un hombre intenta matar a su hijo y dice que dios se lo pidió, incluso el mas religioso pensaría que esta loco. Sin embargo, admiran la fe de Abraham.
Hoy por hoy la idea del sacrificio nos parece, al menos a la mayoría, una crueldad y una idiotez. En su momento el concepto de sacrificio humano era respetado por los creyentes de aquellos días, como dije antes, toda creencia pasara a ser en el futuro un absurdo, hasta hoy ese es el rumbo de la historia.
Incluso en la propia iglesia católica hay rituales que no se practican y que a la vez son absurdos, ya no se queman vivo o se crucifican a todos aquellos que niegan a cristo (para fortuna mía y de muchos).
El creyente, dependiendo de su fe (esto es de que tan dispuesto este a creer sin cuestionar en cuanta tontería se le enseñe), esta dispuesto no solo a matar a cuantas personas no concuerden con su creencia, sino que esta dispuesto a matarse a si mismo. Y aquí no solamente me refiero a los suicidas que se amarran una bomba al pecho y se van a reventar a si mismos a algún centro comercial, me enfoco también en la historia y veo como la misma inquisición católica cometió barbaridades sencillamente imperdonables, incluso en America Latina al exterminar a tantos indios. Sin embargo, hoy por hoy la iglesia católica es la empresa mas poderosa del planeta y tantos profesan su fe. Tanta ingenuidad.
Es aterrador el hecho de pensar que las personas hacen bien (esto es acciones que beneficien a otros sin tener provecho personal) porque sienten la responsabilidad de agradar a dios o porque esperan una recompensa. ¿Es tan difícil la idea de amarnos los unos a los otros por el simple hecho de ser humanos y coexistir en un mismo planeta? ¿Es tan difícil la idea de actuar en beneficio de los necesitados por la simple razón de que como humanos somos responsables por mejorar la condición de vida de los demás?
Hablan de que las buenas acciones sin la fe son inválidas. Es decir que según muchos creyentes para que una acción sea buena tiene que ser acompañada por la fe o sencillamente es como si no se hiciese nada.
Al creyente se les enseña a creer que la vida no es lo mas valioso que posee cada ser humano sino algo que es por naturaleza sucio y “pecaminoso”, la vida pierde su valor real ya que se les enseña a creer que esta vida es solamente la escalera a una vida mejor. Y que sus acciones serán recompensadas por dios en “la vida eterna”.
Los judíos, cristianos y musulmanes aunque tienen diferentes creencias, comparten un mismo dios.
El punto en el que coinciden sus creencias es en que hay un ser supremo que ha vivido escondido en algún punto de la galaxia y no solamente lo creo todo, sino que lo hizo todo bajo un plan estelar, que entre otras cosas nadie puede comprender, pero cada quien es precisamente el centro de este plan. Este ser es capaz no solo de conocer quienes son y han sido los billones de personas que han habitado la tierra, sino que también de cada animal y ser viviente. Si esto no es poco, tiene la capacidad y necesidad, de leer y prestar atención 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días del año, los pensamientos e intenciones de cada una de estas personas y anotar todas estas cosas en un libro, para que cuando el decida arrasar con toda su creación, pueda incluso juzgar a las personas por lo que estas hicieron o no hicieron.
Pero este dios no solamente tiene una brillante capacidad y tiempo para hacer todo lo antes mencionado, se le atribuye además la responsabilidad de controlar todo cuanto acontece en la tierra y el universo. A la vez que esta anotando las acciones, pensamientos e intenciones de todas las personas, también se encarga de enviar castigos y recompensas, entre las que incluyen no solamente los incidentes cotidianos de nuestras vidas sino que también se incluyen huracanes, tsunamis, terremotos. Y hacen de todo un acto “profetizado” para que esta misma “profecía” sirva como evidencia de que todo había sido planeado de esta manera.

Como si fulano o mengano no pudiese profetizar que en un futuro no muy lejano algún país volverá a lanzar una bomba atómica o que el próximo verano en el océano atlántico ocurrirá al menos un huracán. Profetizaciones totalmente abiertas a la interpretación y sin ningún tipo de precisión.

La creencia en este dios es una influencia forzada y manipuladora, la cual pretende hacer creer a las personas (con demasiado existo debo añadir) que existe un premio y un castigo a cada una de sus acciones y que dependiendo de esto iran ya sea al infierno o al cielo.
Los “afortunados” se ganaran la vida eterna, la cual pasaran de rodillas alabando y celebrando la gloria de dios y los que no tengan el privilegio de vivir una eternidad como fieles siervos, se quemaran en un inmenso lago de azufre hirviendo al lado de lucifer y los demás mal nacidos. Esta es la creencia de la que son victimas los Judíos, Cristianos y Musulmanes, Un dios tan vanidoso, caprichoso, prepotente, que ofrece un amor tan condicional y lleno de represarías. Un dios tan semejante al humano como nuestros sentimientos, anhelos e inseguridades.
¿Cómo reacciona un niño ante la enseñanza de que si no hace lo que sus padres le indican o lo escrito en la biblia, se ira al infierno y se quemara por los siglos de los siglos? Y ahondando aun más en la pregunta ¿Qué tipo de persona somos para imponer semejantes yugos en el lomo de nuestras criaturas, condenándolos así a una vida llena de temores y complejos?


Concluyo con estas preguntas señalando directamente a toda creencia religiosa no solo como carentes de moral sino como las peores monstruosidades que pudo haber cometido el hombre, que en su ignorancia y esfuerzo por responder lo incomprendido se ha condenado a si mismo, a vivir con la mirada en el suelo y con los sueños en una vida irreal.

Reivindico con dignidad que no existe absolutamente nada extraordinario de lo que tengamos que vivir atemorizados.
Que no es necesario ser sometido a la amenaza de un lago de azufre hirviendo para hacer y desear el bien, que no se necesitan recompensas para ayudar al necesitado, que no hay necesidad de vivir pidiendo perdón por existir. Tenemos la inteligencia y dignidad necesaria para avanzar sin vivir atados a creencias supersticiosas.

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